Este estudio examina cómo dos profesoras en formación colombianas navegan estructuras coloniales a través de su experiencia pedagógica durante la práctica docente de inglés en dos colegios públicos de Bogotá. Desde una perspectiva decolonial, la investigación explora cómo emergen experiencias corporales marginalizadas como tensiones y aperturas pedagógicas dentro de la práctica docente. Basándose en la narrativa encarnada (embodied narrative inquiry), este estudio sitúa al cuerpo como un lugar de conocimiento, afecto y resistencia. A través de las historias vividas de Juliana e Isabella, los resultados muestran cómo ellas interrumpen concepciones dominantes de la enseñanza al involucrar formas pluriversales de saber y ser. Sus prácticas, moldeadas por la vulnerabilidad, el género, la neurodiversidad y el afecto, convierten la práctica docente en un espacio de lucha ontológica y devenir ético. Sin embargo, las lógicas institucionales siguen reforzando limitaciones coloniales, haciendo que estos actos pedagógicos decoloniales sean a la vez frágiles y necesarios. Estas tensiones corporales se interpretan como fisuras que invitan a enseñar de Otro modo. La reflexividad de Juliana e Isabella también cuestiona nuestras propias posiciones como formadores de profesores, exigiendo repensar la formación docente como una praxis afectiva, situada y encarnada. Se concluye que este estudio reivindica la práctica docente como un espacio generativo donde la enseñanza honra al cuerpo como eje de conocimiento, devenir y transformación.